Qué mira un reclutador cuando revisa su postulación
Desde afuera, postularse se siente como mandar un documento a un buzón. Desde adentro es una secuencia bastante predecible, y saber qué pregunta se está respondiendo en cada etapa le ahorra mucho esfuerzo mal dirigido.
Esto es lo que pasa con su postulación y qué estamos mirando en cada paso.
El primer filtro
La pregunta aquí es simple: ¿cumple con lo que el puesto pide como mínimo? Experiencia en el área, nivel de inglés si aplica, ubicación, disponibilidad.
Esta revisión es rápida y por eso la claridad gana. Si sus tres primeras líneas no dejan ver qué hace usted, el CV compite en desventaja contra veinte que sí lo dejan claro. No es injusticia, es volumen. Sobre cómo ordenarlo, escribimos aparte sobre cómo armar el CV y sobre los errores que más lo perjudican.
La llamada de filtro
Suele durar entre quince y treinta minutos y responde cuatro preguntas: ¿la experiencia es lo que dice el papel?, ¿el inglés es el que dice el papel?, ¿el salario que espera cabe en el presupuesto?, y ¿cuándo podría empezar?
Nada de eso es trampa. Contestar con precisión aquí es lo que hace que el proceso avance rápido. Y sí, en esta llamada es donde se cae la mayoría, casi siempre por una de dos cosas: el inglés no corresponde a lo que decía el CV, o la expectativa salarial está muy lejos de la banda del puesto.
La terna
Aquí presentamos tres o cuatro perfiles a quien decide. En esta etapa ya no compite contra todo el mercado, compite contra dos o tres personas parecidas a usted, y lo que inclina la balanza casi nunca es un requisito más. Es qué tan bien se entiende su historia.
Un candidato que puede explicar en dos minutos por qué su experiencia encaja con este puesto en particular gana contra uno con mejor currículum que no lo explica.
Lo que hace que un proceso se detenga
- Diferencias entre el CV y LinkedIn. Fechas que no coinciden, cargos distintos, un trabajo que aparece en un lado y no en el otro. Genera dudas justo cuando alguien estaba decidiendo llamarlo.
- Que no lo podamos ubicar. Teléfono apagado, correo que no responde en tres días, buzón lleno. Pasa más de lo que uno creería y cuesta puestos.
- El inglés que no era. Ponerlo un escalón arriba de lo real adelanta una conversación incómoda y quema la candidatura entera, no solo ese puesto.
- Un vacío sin explicación. El vacío no es el problema. Que usted no tenga una respuesta tranquila de dos frases sí lo es.
- Hablar mal del jefe anterior. Quien decide escucha eso y piensa en lo que usted diría de él dentro de dos años.
Lo que pesa menos de lo que la gente cree
- El diseño del CV. Que se lea bien basta. Nadie ha ganado un puesto por una plantilla bonita.
- Una trayectoria no lineal. Cambios de área, pausas, un negocio propio que no funcionó. Todo eso se explica y varias veces suma. Lo que no se explica es lo que pesa en contra.
- Cumplir el cien por ciento de los requisitos. Casi nadie los cumple todos. Si cumple la mayoría y puede argumentar el resto, postule.
- La universidad. Importa mucho menos de lo que se teme, salvo en unos pocos campos regulados.
Sobre el silencio
No responder es una falla nuestra, del lado de las empresas y de las agencias, y conviene decirlo sin rodeos. Pasa por volumen, por procesos congelados a mitad de camino y por desorden. Casi nunca tiene que ver con usted.
Lo que sí puede hacer: pregunte al final de cada entrevista cuáles son los siguientes pasos y para cuándo. Con esa fecha, un seguimiento suyo es totalmente razonable, y el que da seguimiento con criterio se recuerda.
Cómo quedarse en el radar de un reclutador
Conteste rápido, aunque sea para decir que no le interesa. Mantenga LinkedIn al día, porque de ahí sale buena parte de las búsquedas. Sea preciso con su rango salarial y su disponibilidad. Y si un proceso no se dio, dígalo sin drama y quede abierto para el siguiente.
Buena parte de las personas que colocamos no venían del puesto que buscaban originalmente. Venían de una conversación anterior que quedó bien.
Si quiere que conozcamos su perfil para futuros procesos, escríbanos con su CV. No cobramos nada a los candidatos.